LABRADOS A MARTILLO I

Éxodo 25:31-33 »Harás también un candelero de oro puro, labrado a martillo. Su pie, su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores, serán también de oro puro. De sus costados saldrán seis brazos; tres de un costado del candelero, y tres brazos del otro costado. En cada uno de los seis brazos que salen del candelero habrá tres copas en forma de flor de almendro, una manzana y una flor.

En la tienda no puede faltar la luz, que disipa las tinieblas, y el Señor ordena la preparación de un candelabro de siete mecheros, porque el santuario de Dios debía estar bien iluminado. El candelabro tenía un tronco central o tallo con adornos de cuatro copas de flor con sus bulbos y del tronco central salían seis brazos, tres a cada lado, decorados con tres copas de flor de almendro, con sus bulbos y brotes. Cada brazo y el tronco central se remataban con una lámpara en la que se echaba aceite. El candelabro debía ser de oro, con un peso total de un talento (3.000 siclos; unos 35 kilos). “El candelabro, con su doble simbolismo de luz y de vida, expresa esta verdad: el pueblo se presenta ante su Dios con la luz y la vida, es decir, con las dos formas de gracia que recibe de su acercamiento en la alianza.” El candelero debía arder día y noche. Las siete lámparas simbolizan la providencia de Dios, que multiplica sus ojos para velar por el pueblo elegido.

Al iniciar este tema que tiene características muy singulares, no dudamos que será de enorme bendición para todo el pueblo de Dios en diferentes partes del mundo, esto debido a que su contenido es de grande valor en términos doctrinales, a la vez que ofrece una buena cantidad de herramientas muy prácticas para la vida cristiana. Vamos a dividir el tema en tres aspectos básicos: 1- El candelabro, símbolo de la luz divina. 2- Los querubines, símbolo de la presencia de Dios. 3- Las trompetas de plata, figura del mensaje de Dios.

CANDELABRO 2

BASE INAMOVIBLE: DIOS ES LUZ

I Juan 1:5 Éste es el mensaje que hemos oído de él, y que les anunciamos a ustedes: Dios es luz, y en él no hay tiniebla alguna.

El mensaje que San Juan ha recibido del Verbo es que Dios es luz. Con esto no intenta darnos una definición filosófica de Dios, sino que pretende designarlo en un aspecto que cuadra perfectamente a su intento. Esta definición de Dios se asemeja a aquellas otras: Dios es amor, Dios es espíritu. El apóstol lo enuncia como una nueva revelación. Sin embargo, la idea de que Dios es luz y de que el Mesías es la luz de las naciones es ya conocida en el Antiguo Testamento. La luz es el símbolo de la gloria y de la majestad de Dios Padre. En los Evangelios es también empleado para designar a Cristo, que tuvo como misión el disipar las tinieblas del error y del pecado. San Juan dice de El que era la luz verdadera que. ilumina a todo hombre. La luz se manifiesta en Cristo, que es el resplandor de la gloria del Padre, y a su vez resplandece en la revelación cristiana.

Juan 8:12 En otra ocasión, Jesús dijo: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.»

Si San Juan presenta la idea de que Dios es luz como una nueva revelación, la razón hay que buscarla en la acepción profunda en que toma dicho concepto. Al decir Dios es luz, quiere expresar la suma perfección de Dios, que excluye todo lo que puede suponer imperfección, tinieblas. Porque Dios es espíritu puro, inteligencia perfecta, fuente de la luz y de la verdad que ilumina a los hombres y los conduce a la vida divina. La idea de que Dios es luz ha de entenderse como se deduce del contexto en un sentido más bien moral que intelectual: la luz permite ver la senda por donde se camina, para no apartarse de los caminos de Dios. Una luz puramente intelectual sirve poco para caminar hacia la santidad y la perfección cristianas.

San Juan corrobora la misma idea de que Dios es luz por un segundo miembro de paralelismo: Y en El no hay tiniebla alguna. Del mismo modo que la luz es símbolo de la verdad y del bien, las tinieblas son el símbolo del error y del mal. El pecado es obra de las tinieblas.

Si en Dios no puede haber tinieblas, por ser la luz y la verdad misma, el que vive en comunión con El no puede caminar en tinieblas. El pretender poseer la comunión con Dios y caminar, al mismo tiempo en tinieblas es un contrasentido, una cosa imposible. Y el que se atreva a decirlo, simplemente está mintiendo. Porque la verdad no está unida jamás a las tinieblas. Una vida de pecado no puede conducir, de ninguna manera, a la unión con Dios.

Esta primera verdad que analizamos en la introducción del tema, nos trae de entrada una valiosa reflexión. No es compatible que una persona diga que anda en la verdad, que tiene la revelación de Dios, pero a la vez viva de una manera relajada, aborreciendo a su hermano, actuando de una manera libertina, sin metas claras de consagración y servicio al Señor, el tal es simplemente un farsante y ajeno al reino santo de Dios.

I Juan 2:9-11 El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.

El apóstol, por vía de contraste, muestra quiénes son los hijos de Dios y los hijos del diablo. Y describe las realidades fundamentales que los separan. Para ser verdaderos cristianos no hemos de limitarnos a evitar el pecado, sino que es necesaria la práctica de los mandamientos. El criterio que indicará si los hombres conocen a Dios será la observancia de los mandamientos que el Señor ha inculcado en el Evangelio. Sobre todo, el precepto del amor fraterno.

No es suficiente huir del pecado, sino que es necesario guardar sus mandamientos. Porque el verdadero conocimiento de Dios no es teórico, sino práctico. No debemos conocer a Dios sólo especulativamente, a la manera de los filósofos, sino con una fe viva que se apodere de todo el hombre para unirlo eficazmente a Dios y le sirva de regla en su vida moral. El verbo conocer puede tener dos significaciones: o bien designa el acto de saber, o bien la experiencia que se tiene de algo por el hecho de estar unido a ello. En nuestro texto encontramos ambas significaciones. El conocer  tiene el sentido de “saber”; en cambio, el conocer supone más bien la idea de “estar unido.” La comunión con Dios será tanto más íntima cuanto más íntimamente se le conozca. Por eso, conocer a Dios implica una participación en la vida divina y es equivalente a estar en comunión con Dios.

lingotes-de-oro

EL CANDELABRO DE ORO

Para producir el candelero de oro fue necesario martillar sobre un lingote de 35 kilos de este preciado metal, esto de una manera tan persistente, que finalmente se le diera la forma adecuada que permitiera ser ubicado en el lugar santo del santuario, iluminando así todo aquel sagrado recinto. Así que el primer tipo que hallamos en este mueble esplendoroso es a Jesucristo mismo, pues el es la luz del mundo. Pero no sólo es figura de Cristo, sino también figura de la Iglesia.

Mateo 5:14-16 »Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Tampoco se enciende una lámpara y se pone debajo de un cajón, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en casa. De la misma manera, que la luz de ustedes alumbre delante de todos, para que todos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre, que está en los cielos.

Este oficio apostólico se expresa con otras dos imágenes. Son “luz del mundo.” La luz se enciende para lucir. En las casas palestinas antiguas, con una sola y grande habitación, se encendía la pequeña lucerna de barro y se la ponía sobre el candelero, en lugar alto, para que alumbre a cuantos hay en casa. No se la ponía bajo el ”modio,” medida de áridos con capacidad de algo más de ocho litros, pues se evitaría que luciese. La “luz” de los apóstoles de Cristo no es para ocultarse, sino para iluminar a los que están en tinieblas con la iluminación del reino.

En el pueblo judío estaba muy calado el que Dios fuese alabado por todos a causa de sus obras . Ni hay contradicción en donde se dice que no se hagan las obras “para que los hombres os vean.” Allí habla del apóstol, cuya misión es lucir; aquí del espíritu de modestia en la conducta cristiana. Por un paralelismo evocador, junto a la comparación de la luz se pone la de las ciudades construidas sobre las montañas. En Palestina era frecuente emplazar los pueblos en los altos. Desde el lugar donde, tradicionalmente, se sitúa este sermón, se veían en lo alto de las montañas Safet, Séfforis e Hippos. Acaso Cristo señaló alguna de ellas y la tomó por símil de su enseñanza. Como la ciudad puesta en lo alto de una montaña no puede menos de verse, así el apóstol del reino no puede ocultarse; ha de verse a la distancia, dejarse ver y actuar.

Jeremías 23:29 ¿No es mi palabra como fuego, dice el Señor, y como martillo que quebranta la piedra?

MARTILLO 1

EL MARTILLO EN LAS MANOS DE DIOS.

Y la piedra de toque para reconocer el verdadero del falso profeta es el interés por la conversión del pueblo a Dios. Lo contrario es querer confundir el grano con la paja: ¿qué tiene que ver la paja con el grano?. La palabra de Dios es el verdadero grano, que debe recogerse cuidadosamente, mientras que los sueños de los falsos profetas son paja que se lleva el viento. Por otra parte, el valor de la palabra divina se conoce por sus efectos: es como fuego y como martillo que tritura la roca, pues vence la obstinación de los corazones más empedernidos.

La palabra de Dios es comparada con fuego y con martillo. Si partimos de esta premisa para identificar el simbolismo del candelero del santuario, tenemos entonces un retrato hermoso para mejor entender el mensaje que el Señor nos quiere regalar para nuestra poderosa edificación. Si el candelabro es una figura de Cristo y de su iglesia, si fue labrado a martillo en lugar de fabricarse en un molde, ya tenemos una muestra indubitable de exclusividad. Fue un candelabro único, Jesucristo es único, nada ni nadie puede igualarlo. La iglesia es única, ninguna organización en el mundo puede reclamar ser la iglesia de Jesucristo si no ha sido labrada con el martillo de la palabra. Sabemos que existen miles de grupos que se precian de ser la iglesia del Señor, pero han hecho de lado la palabra para establecer sus propias reglas y mandamientos humanos. Estas son iglesias de molde y formato de hombre, no permiten el martillo de la palabra.

Jeremías 51:20-22 Martillo me sois, y armas de guerra; y por medio de ti quebrantaré naciones, y por medio de ti destruiré reinos. Por tu medio quebrantaré caballos y a sus jinetes, y por medio de ti quebrantaré carros y a los que en ellos suben. Asimismo por tu medio quebrantaré hombres y mujeres, y por medio de ti quebrantaré viejos y jóvenes, y por tu medio quebrantaré jóvenes y vírgenes.

Los versos 20-23 constituyen el llamado “himno del martillo”.  Parece que está aplicado a Babilonia, que ha sido instrumento de Dios en el castigo sobre los otros pueblos: tú fuiste mi martillo y maza de guerra.  Babilonia ha abusado de su poder sobre los pueblos, sembrando la guerra por doquier contra todas las clases sociales: guerreros, mujeres, pastores, labradores y gobernantes. Y entre los oprimidos está sobre todo el pueblo israelita. Pero ahora ha llegado la hora para el martillo.

Es bien interesante este bello ejemplo, pues ahora resulta que el Señor toma a su propio pueblo y lo utiliza como un martillo para dar el pago a la perversa Babilonia que los oprimía y los llevaba cautivos. Todo este conjunto de hechos sobresalientes nos dan una absoluta claridad con relación a la obra maestra que hizo en el pasado y sigue haciendo en el presente el poderoso martillo de la palabra de Dios.

dos olivos a

LA VISIÓN DEL CANDELABRO

Zacarías 4:1-33 Volvió el ángel que hablaba conmigo, y me despertó, como un hombre que es despertado de su sueño.  Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelabro todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro, y siete tubos para las lámparas que están encima de él; Y junto a él dos olivos, el uno a la derecha del depósito, y el otro a su izquierda.

La visión es un tanto complicada: un candelabro con siete brazos o lámparas, que comunican por tubos con un recipiente superior, y a la derecha e izquierda de éste, dos olivos que proveen de aceite el recipiente. Las siete lámparas son los siete ojos de Dios, que observan la tierra; la providencia minuciosa de Dios, que ahora se preocupa sobre todo del candelabro, que no es otro que el templo de Jerusalén en construcción. Los dos olivos que proveen de aceite al recipiente, que a su vez alimenta las lámparas del candelabro, son los dos protagonistas principales de la reconstrucción del templo: Josué y Zorobabel El candelabro con siete lámparas corresponde a la piedra sobre la que hay siete ojos. Es el símbolo del templo terminado. A Josué y a Zorobabel se les llama hijos del óleo, ungidos, porque representaban la doble autoridad religiosa y civil, y, como tales, son los ungidos del Señor.

ORO: Este por su brillo, belleza e incorrupción, siempre ha sido en el lenguaje bíblico el símbolo de la grandeza. Plenamente aplicado a Jesucristo, este es el mas grande, incomparable e incorruptible.

MARTILLO: Bella figura de la palabra del Señor, la cual quebranta aún los corazones mas endurecidos, trayendo con ello la lluvia de la bendición, convirtiendo el desierto en un jardín exuberante, la soledad y un fragante bosque, la tristeza se cambia por alegría, y la miseria se transforma en cánticos de alabanza y adoración.

ACEITE: Nos habla sin dudas de la unción del Espíritu de Dios, la cual pudre los yugos de la esclavitud, trayendo sobre sus poseedores la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Es infalible causa de gozo, autoridad, destreza y gran sabiduría, estando llena de dones, ministerios y operaciones, lo que se traduce en facilidad y efectividad en el servicio a Dios.

LUZ: Es la que saca todo lo que está escondido en las tinieblas, mostrando cuál es el camino a seguir, trayendo la gloriosa revelación del evangelio a nuestra vida, mostrando con plena claridad lo que era un inescrutable misterio, permitiendo que podamos caminar por la senda de la vida sin que tengamos tropiezo alguno.

PROMESA CONSOLADORA

Isaías 42:3 No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia.

Su actividad misionera será tan persuasiva y suave, que no romperá la caña cascada ni apagará la mecha que se extingue, no obrará violentamente, destruyendo los gérmenes de bondad y de espiritualidad que encuentre. Los gentiles son la caña cascada y la mecha que se extingue, por su debilidad espiritual. La labor del Siervo será la del médico, que cura y restaña las heridas y flaquezas humanas. No condenará, pues, a los paganos, sino que los reanimará y levantará de nuevo, desarrollando sus rudimentos de fe y de moral. Y cumplirá su misión sin desmayar, hasta que su predicación del derecho se extienda a toda la tierra, pues las islas, los países lejanos costeros, símbolo del mundo pagano) están esperando su instrucción, su ley. La labor del Siervo será dura y difícil, pero él no se fatigará ni desistirá en su cometido.

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Acerca de nuevoamanecerglobal.

Soy pastor con experiencia por 40 años, dedicado a dictar conferencias en temas de familia, vida cristiana, liderazgo y teología en general. El propósito es brindar ayuda y orientación a grupos cristianos de diferentes denominaciones, como también a familias y personas particulares. La fundación Nuevo Amanecer Global se origina pensando en la necesidad de miles de personas que buscan con ansiedad la Palabra Divina, que aman la cultura de la investigación, la formación integral y el servicio integral. Nuestro lema: EDUCANDO PARA LA ETERNIDAD.
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