Palabras sabias. Recomendaciones para hablar mejor.

Proverbios 25:11 Manzana de oro con adornos de plata: ¡eso es la palabra dicha cuando conviene!

DEFINICIÓN DE LA PALABRA

El término palabra proviene del latín parabola y expresa uno de los elementos más imprescindibles en cualquier lenguaje; se trata de un fragmento funcional de una expresión, delimitado por pausas y acentos. La combinación de las palabras y sus significados permite formar frases u oraciones y la suma de las diferentes palabras en una expresión determinada, dará como resultado un significado propio y específico.

El sabio quiere exaltar el valor de la palabra dicha a tiempo, se trate de un consejo o una amonestación. Ello pertenece a la misión de los sabios, que el autor estima por encima de los más preciosos metales, y, en verdad, el bien que muchas veces hace una palabra o consejo en su momento oportuno no se agradece debidamente con oro ni plata. Una nueva comparación pone de manifiesto la estima y satisfacción que merece el mensajero que cumple fielmente con la misión que le confió su señor. Los sabios ponen más veces de relieve la importancia del fiel cumplimiento de la misma.

Es de entenderse que así como la digestión de los alimentos requiere de un tiempo prudencial, de igual manera el proceso de asimilación de la palabra, igualmente necesita un tiempo para su análisis respectivo. De ahí la importancia de no ser apresurados a la hora de impartir ideas, comunicar mensajes variados o la procura de convicción a los eventuales seguidores.

Job 34:3-4 Porque el oído prueba las palabras, Como el paladar gusta lo que uno come. Escojamos para nosotros el juicio, Conozcamos entre nosotros cuál sea lo bueno.

Estas palabras de Job son una clara y directa alusión al alimento parlante que podemos asimilar a través de los oídos, lo cual lleva garantizada una directa alimentación de la persona que recibe el mensaje, pero a la vez implica una gran responsabilidad para el portador de dicha palabra, pues según esta declaración ha de tener un contenido y sazón de un excelente chef expositor, a fin de ser bien degustada por los oyentes.

MANZANA DE ORO 1

PALABRAS COMO JOYAS

Es de suma importancia el tema que abordamos en esta ocasión, ya que su contenido tiene mucho que ver con “la fuerza de las palabras”, sus efectos para edificar, exhortar y consolar a quienes nos escuchan. No es hablar al aíre, es hacerlo con un propósito específico que en verdad traiga beneficio a todo aquel que nos escuche. Seguramente una de las cosas que mas hacemos en todos los días de nuestra vida, es hablar, pasamos mas tiempo hablando que comiendo, caminando, durmiendo o leyendo, pero viene la gran pregunta: ¿Cómo lo hacemos?

Aunque hay una gran distancia histórica entre Salomón el Apóstol Pablo, concuerdan en su apreciación y recomendación en torno al uso de la palabra. Esto indica que no se trata de un mero capricho humano, sino mas bien la misma dirección de Dios en procura de un mensaje que edifique la vida de la persona a quien dirigimos la palabra.

Colosenses  4:5-6 Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.

SALERO 1

PALABRAS SAZONADAS CON SAL

Referente al trato con los no cristianos, a quienes denomina “los de fuera” que “se porten discretamente” con ellos “rescatando el tiempo”. Luego explica más y habla de que su conversación con ellos sea siempre “agradable”, “salpicada de sal”, de modo que “sepan cómo les conviene responder a cada uno,” es decir, la medida de “gracia” y de “sal” que deben aplicar en cada caso. De hecho, así interpretan muchos autores estos versículos, insistiendo particularmente en las expresiones “rescatando el tiempo,” que parece ser equivalente de aprovechar las ocasiones para atraer a la fe a los de fuera, y “salpicada de sal,” que es de creer se refiera, en conformidad con el mandato de Jesucristo, al sabor ético y moral de que ha de estar penetrada la conversación de los cristianos con los no cristianos.  La expresión “rescatando el tiempo,” aludiría a que no debemos desperdiciar ningún momento de esta breve vida para ir conquistando nuestra salvación; y en cuanto a que la conversación debe estar “salpicada de sal,” no significaría sino que debe ser una conversación con gracia y donaire, de modo que no repela al interlocutor.

SILENCIO 1

CINCO RECOMENDACIONES PARA USAR BIEN LA PALABRA

1- Procuremos hablar poco pero sustancioso

Proverbios 10:19 En las muchas palabras no falta el pecado; el que es prudente refrena sus labios.

El hombre prudente es comedido en sus palabras y, antes de hablar, piensa lo que va a decir. “Es imposible al hombre débil y caduco prestar a cada una de sus muchas palabras de moderación precisas, como le es imposible vivir y obrar durante muchos días sin incurrir en el vicio y el pecado”. Los autores de vida espiritual siempre recomendaron el silencio como condición indispensable de vida espiritual. Las palabras del sabio son comparadas a los más preciosos metales por el bien que hacen a los demás, instruyéndolos en el camino de una vida feliz, mientras que los pensamientos que abriga el corazón del necio no valen para nada positivo, porque está ausente de ellos la sabiduría, y como la necedad es en los Proverbios un defecto moral que se confunde con la impiedad, el necio se hace a sí mismo un mal moral y físico, que es el castigo de no seguir los dictámenes de la sabiduría.

Uno de los mayores problemas con muy famosos expositores y destacados maestros, hablan mucho pero dicen muy poco. Sus discursos están cargados de retórica pero demasiado pobres en contenido. Se recomiendo en tales casos ser sencillos, claros y persuasivos. Esto dará, por supuesto, una contundencia mayor al mensaje expuesto, generará confianza entre los oyentes, como también una mayor demanda de las conferencias para quienes nos ejercitamos en la ciencia de las comunicaciones.

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2- Hablar con sabiduría

Proverbios 10:31-32 De la boca del justo mana sabiduría, pero la lengua perversa será extirpada. Los labios del justo dicen palabras gratas; la boca de los impíos arroja perversidades.

Mientras que los labios del justo profieren cosas sabias, que se escuchan con complacencia, los del impío profieren necedades e incurren en los pecados de lengua, por lo que merecen ser destruidos, como el árbol que produce frutos malos y perjudiciales. La comparación nos da un enfoque muy directo a la inutilidad del lenguaje de los necios, ya que sus palabras están cargadas de vaciedad y fantasías, pues por regla general los argumentos de tales personas tienen sus bases sombre la arena movediza de la incertidumbre y la mentira.

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3- Evitar los chismes

Proverbios 11:12-12 El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo; Mas el hombre prudente calla. El que anda en chismes descubre el secreto; Mas el de espíritu fiel lo guarda todo.

Los impíos causan daño a su prójimo con sus labios, dándose a críticas y murmuraciones, levantando calumnias que turban la paz y confianza entre los conciudadanos, llevando a los incautos, con sus consejos, por caminos de perdición. Pero los justos, con la clarividencia y prudencia que les da la sabiduría, se salvan de las asechanzas y peligros que los malos les tienden. No sólo quienes con él conviven, sino toda la ciudad experimenta el influjo benéfico del hombre virtuoso. Cuando éste prospera, no se encierra egoísticamente en su felicidad, sino que hace a los demás partícipes de su dicha, de sus bienes. El impío, en cambio, con la actitud antes descrita, destruye la paz y armonía entre los habitantes de la ciudad, originando entre ellos divisiones, que abaten su prosperidad, por lo cual se siente aliviada cuando la muerte pone fin a sus calumnias y detracciones.

Es distinta la conducta del hombre insensato y la del prudente respecto de los defectos del prójimo. Aquél adopta una actitud de desprecio, que está dictada por la soberbia y que lo declara falto de juicio, pues con ella se hace odioso a los demás y se crea enemigos. El prudente, en cambio, sabe ver y callar; prefiere tener que arrepentirse del silencio a tener que hacerlo de las palabras. Lo mismo ocurre con el calumniador y el leal en relación a los secretos; el primero, habituado a levantar calumnias y a hacer daño con su lengua, es incapaz de guardar un secreto, antes o después lo manifestará. El hombre fiel sabe guardar las confidencias que se le hacen, como también encubrir con su silencio los defectos de los demás. Ahikar tiene también un precioso consejo a este propósito: “¡Oh hijo mío! si tú oyes una palabra, no la reveles a nadie y no digas nada de aquello que tú ves.”

DISCUSIÓN 1

4- No usar palabras hirientes

Proverbios 12:18 Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada;
Mas la lengua de los sabios es medicina.

El sabio hace una comparación entre el uso que de la lengua hacen el justo y el impío y sus diversas consecuencias. El impío, con sus mentiras e injurias, con sus calumnias y demás pecados de lengua, se prepara su propia ruina, creándose enemigos y exponiéndose a las penas legales; de todo lo cual se libra el hombre justo, cuyos labios, guiados por la sabiduría, son fuente de vida con sus consejos orientadores. Cada uno recogerá lo que con su boca sembrare: el agradecimiento y la estima, quien dio sabios consejos; el desprecio y el castigo, quien empleó sus labios para hacer el mal a los demás.

El necio es orgulloso y, apenas siente herido su amor propio, incapaz de contener su ira, salta en imprecaciones contra quien le ofendió. Pero el sensato sabe dominar su indignación frente a la injuria recibida y comportarse como si no hubiere sido afrentado. Claro que el motivo no es el amor al ofensor, título por el que Jesucristo recomienda tal conducta, sino el propio interés, al que sirve el conservar la tranquilidad de ánimo frente a las ofensas.

EXPOSICIÓN PRUDENTE

5- Aprender a usar el poder de la palabra

Proverbios 18:20-21 Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; Se saciará del producto de sus labios. La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos.

La precipitación en el hablar es uno de los defectos del necio, el cual responde antes de haber escuchado y consiguientemente, sin reflexión. El autor ha indicado que es propio del sabio la reflexión, la cual exige escuchar a quien te habla y responder con la calma que exige una respuesta bien pensada 1. Ahikar da un consejo semejante: “¡Oh hijo mío! dirige tu sendero y tu palabra, escucha y no te precipites en dar una respuesta.” Un ánimo fuerte y valeroso sostiene el espíritu en medio de las contrariedades y las soporta incluso con alegría si acierta a ver en ellas a Dios. Pero, si el ánimo se deja abatir, ¿quién, se pregunta el sabio, sostendrá a éste? La reflexión recomienda mantenerlo siempre firme frente a toda adversidad, poniendo siempre la confianza en el Señor y recordando el benéfico influjo que de ello resulta incluso para el cuerpo. El sabio, manifiesta el último verso, no se duerme sobre los laureles; es humilde para reconocer que, por mucho que sepa, es quizás más de lo que ignora, y se esmera por alcanzar cada día una sabiduría mayor por medio de una ulterior instrucción mediante el trato con los sabios.

“QUIEN TIENE LA PALABRA ES DUEÑO DEL PODER” Esta fue una de las frases mas usadas por el profesor Carlos Quintero Arroyave, director de la academia “la palabra” en la ciudad de Medellín, Colombia. Su mayor premisa siempre fue el hablar poco, pero con un contenido sustancioso. No dudamos entonces que quien tiene una palabra adecuada en sus conversaciones, conferencias, enseñanzas, consejos o amonestación, siempre será admirado y valorado por quienes sigan e imiten su manera de ser.

Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.

Buda (563 AC-486 AC) Fundador del budismo.

Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.

André Gide (1859-1951) Escritor francés

Es posible conseguir algo luego de tres horas de pelea, pero es seguro que se podrá conseguir con apenas tres palabras impregnadas de afecto.

Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.

La diferencia entre la palabra adecuada y la casi correcta, es la misma que entre el rayo y la luciérnaga.

Mark Twain (1835-1910) Escritor y periodista estadounidense.

 

Bendiciones para todos.

 

 

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Acerca de nuevoamanecerglobal.

Soy pastor con experiencia por 40 años, dedicado a dictar conferencias en temas de familia, vida cristiana, liderazgo y teología en general. El propósito es brindar ayuda y orientación a grupos cristianos de diferentes denominaciones, como también a familias y personas particulares. La fundación Nuevo Amanecer Global se origina pensando en la necesidad de miles de personas que buscan con ansiedad la Palabra Divina, que aman la cultura de la investigación, la formación integral y el servicio integral. Nuestro lema: EDUCANDO PARA LA ETERNIDAD.
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