LA VIDA DE UN OBRERO I

Mateo 9:36-38 Al ver las multitudes, Jesús tuvo compasión de ellas porque estaban desamparadas y dispersas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: «Ciertamente, es mucha la mies, pero son pocos los segadores. Por tanto, pidan al Señor de la mies que envíe segadores a cosechar la mies.»

Transcurría el año 1975, en horas de la mañana de día 8 de Agosto, dos distinguidos ministros de la palabra de Dios llegaron de visita a la casa de la familia Álvarez Restrepo, ubicada en la Vereda la Almería de la Unión Antioquia, Colombia. Los pastores que cumplían este proyecto misionero fueron el hermano Mario Cadavid (quien ya partió con el Señor) y el hermano Eliseo Duarte García, el cual acaba de cumplir 60 años de exitosa vida ministerial. El objeto de dicha misión era entrevistar a un joven campesino de la región, quien hacía unos cuatro años había conocido el evangelio del Señor Jesucristo, mostrando mucha pasión por ganar personas para el reino de Dios.

LA UNION ANTIOQUIA

El hermano José Hinestroza (un gran hombre de Dios quien también ya partió para estar con el Señor) era el pastor de una pequeña congregación en el Municipio ya mencionado. Se trataba entonces de llegar a un acuerdo para iniciar una nueva iglesia en el Municipio de Abejorral (al oriente de Antioquia), para lo cual se requería de una persona voluntaria que tuviese un llamado claro y definido para trabajar en la obra de Dios. El joven entrevistado había asistido a la Convención de la Iglesia que fue realizada en la Ciudad de Cali en el mes de Enero de ese mismo año 75, habiendo recibido el llamado al santo ministerio durante una de las prédicas de dicho evento. La porción citada para la enseñanza del culto misionero fue la que está citada arriba. El titulo “LA MIES ES MUCHA Y LOS OBREROS POCOS”. El expositor en tan memorable ocasión fue el hermano Campo Elías Bernal.

Después de un animado diálogo con los distinguidos visitantes, se llegó a un acuerdo formal. Afirmó el hermano Eliseo, el próximo lunes (día 11 de Agosto de 1975), usted deberá partir para servir al Señor en Abejorral, le traemos 500 pesos para que pague el primer mes de arriendo, veremos la posibilidad de mantener esta cuota de ayuda por unos seis meses, y si requiere algo mas para su alimentación, vestuario o pasajes, “los cuervos le llevarán”. Ellos tomaron el camino de regreso a la Ciudad de Medellín, mientras que el joven en mención se dedicó a preparar todo lo pertinente para emprender el viaje tres días después. Lo hermoso de todos estos inicios es que tal como se me aconsejó e ilustró, así mismo ocurrió. Veremos muchos detalles preciosos a lo largo de esta fascinante historia, momentos de tanta escasez y necesidad, pero siempre “los cuervos trajeron lo necesario”. Para esos días ni siquiera conocía lo que significaban dichos términos, pero con el tiempo comprendí que en realidad el Dios de Elías, era también mi Dios, y de la misma manera que este varón había sido sustentado por cuervos junto a un arroyo, igual ocurriría conmigo no solo en aquellos días en que iniciaba el ministerio, sino que sigue sucediendo hasta el día de hoy.

ABEJORRAL ANTIOQUIA

MUNICIPIO DE ABEJORRAL

Cabe anotar que para esos días mi vida carecía de títulos académicos, experiencia ministerial, capacidad para hablar en público y con el mínimo de conocimiento de las Sagradas Escrituras. Pero sí con una profunda convicción de haber recibido el llamado para un ministerio glorioso, pues a quien el Señor llama también lo capacita. Después de los primeros dos años de trabajo, el Señor había añadido a la iglesia en aquel lugar 80 nuevos hermanos que perseveraban en el camino del evangelio. Estos hechos daban claro testimonio de como era el Señor quien estaba respaldando este ministerio, pues son los resultados el verdadero sello del apostolado. Debo agradecer mucho al Señor por estos sencillos inicios, también profunda gratitud para con aquellos hombres de Dios que de manera tan espontánea y desinteresada me brindaron sus apoyo incondicional para apoyar este ministerio naciente, pues queda muy claro que lo que es imposible para los hombres, para Dios es posible.

57 Comunidad orando_jpg

LA CONVERSIÓN

Mateo 4:23-24 Jesús recorría toda Galilea. Enseñaba en las sinagogas de ellos, predicaba el evangelio del reino, y sanaba toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Su fama se difundió por toda Siria, así que le llevaron a todos los que tenían dolencias, a los que sufrían de diversas enfermedades y tormentos, y a los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y él los sanó.

Corría el mes de Julio de 1971, la vida se desarrollaba de manera normal y rutinaria como suele suceder en el ambiente pueblerino lleno de tradiciones y de gentes ajenas al conocimiento de Dios. Como era costumbre cada semana, salí a la población, primero para asistir a la misa de la iglesia romana, puesto que era muy religioso, pero también para compartir algunas copas de manera moderada con familiares y amigos, siendo mi principal deseo llegar a ser un sacerdote católico a mediano plazo. Pero estando en esta rutina de parque, amigos y religión, de repente fui abordado por un joven predicador, el cual había viajado desde Armenia Quindío con el propósito de cumplir con algunas diligencias personales y también en lo posible hablar de las buenas nuevas del evangelio a todos sus seres queridos. El predicador en mención me entregó un tratado titulado “Sed salvos de esta perversa generación”, a la vez que me extendió una cordial invitación para visitar la casa del señor Gonzalo Botero, lugar donde sería realizada una reunión muy importante a las 8 de la noche. Leí en repetidas ocasiones lo que estaba escrito en el tratado cristiano, comenzando luego a invitar amigos para asistir al evento, no sin antes estar presente en la misa, comulgar como siempre lo hacía y luego de salir del templo católico tomar unas cuantas cervezas en compañía de mis amigos más cercanos.

Al llegar al lugar señalado para la reunión, se nos dio una cordial bienvenida, nos acomodaron debidamente y en contados minutos el joven pastor de nombre Álvaro Alzate hizo apertura de la reunión familiar, entonando un par de bellas canciones cristianas y haciendo lectura de la porción citada arriba, con la cual hemos introducido este artículo de la conversión. A partir de ahí, la vida de este joven campesino no fue igual. Muchas cosas comenzaron a suceder, el Señor fue revelando a mi mente la vanidad de la idolatría, no me empeciné mas en el tema sacerdotal que me tenía tan ilusionado. Ya venía leyendo la Biblia Católica por unos dos años, no entendiendo mucho su contenido, pero ahora, aunque seguí  siendo muy religioso, para el 24 de Enero del año 72 fui bautizado en el Nombre de Jesús por el hermano Eliseo Duarte, quien para esa época era el pastor en la iglesia Central de la Ciudad de Medellín.

PERSONAS ORANDO

EL SEÑOR OYE LA ORACIÓN

Salmo 51:1-2 Dios mío, por tu gran misericordia, ¡ten piedad de mí!; por tu infinita bondad, ¡borra mis rebeliones! Lávame más y más de mi maldad; ¡límpiame de mi pecado!

Habiendo leído la Sagrada Biblia (Nacar Colunga) por espacio de dos años, tarea que realizaba durante horas enteras a la luz de una vela, pues para aquellos días aún se carecía de la luz eléctrica, fui mirando en los pasajes de la Escritura como el Señor respondía a la oración de las personas que clamaban a él. Así que animado por este sentimiento, procuré en lo posible hacer oración en lugar de rezar, pues esta era una práctica aprendida de la religión de mis padres y sus respectivos ministros religiosos. A pesar de escuchar el poderoso mensaje de salvación que predicara el hermano Álvaro Alzate, después de asistir regularmente a las reuniones de la iglesia en Medellín, todavía seguía con mis ídolos, rezos, ceremonias y toda la liturgia tradicional. Es más, en mi mente joven había una terrible lucha, de un lado toda la familia estaba en contra, esto por razones religiosas, también todas mis amistades que me reclamaban en las diversiones mundanas, pero al mismo tiempo ese incesante llamado de Dios para que obedeciera su palabra. Desde el mes de Julio del año 71 hasta Enero del año 72, tuve lo que he denominado “un vida dividida”. Asistía al culto cristiano pentecostal, cada domingo estaba en misa, pero los fines de semana en las noches participaba de las fiestas en la discoteca.

Fueron 6 meses aproximados de una intensa lucha interior, deseando hacer el bien, pero cautivo de las fuerzas e influencias del mal. En tales condiciones es cuando comienzo a usar el recurso de la oración, lo cual hacía en el curso de las mismas ceremonias religiosas, pues cuando todos rezaban o repetían plegarias de acuerdo a su ritual, ya fueran rosarios, novenas a las ánimas o letanías, este joven desde lo más profundo de su corazón elevaba oraciones sencillas pero muy sinceras delante del Señor para pedirle que por favor me mostrara cuál era la verdad, como podía practicarla mediante una vida cristiana plena, pero además que fuera fortalecido para compartir con miles de personas esta experiencia sin igual.

Fue así como el 17 de Enero del año 72 en el culto de la noche en la Central de Medellín, cuando dicha lucha termino, pues Dios hizo el milagro tan esperado, la revelación por el Espíritu Santo, el cambio de vida en forma radical y el gozo de la salvación no se hicieron esperar por más tiempo. El predicador aquella noche memorable fue el hermano Mario Cadavid, y el tema de la palabra “la vida es como la neblina” (Santiago 4:14). Es imposible olvidar lo que pasó aquella noche. Desde muy niño me habían enseñado que “los hombres no lloran”, lo cual se convirtió como en un desafío para mi vida, el cual no debía quebrantar, a fin de no dar muestras de cobardía. Cuando el predicador invitó a quienes quisieran recibir la salvación, para lo cual se debía dar el paso de arrepentimiento, una fuerza muy poderosa e indescriptible me impulsó hacia el frente, quedando atrás todo temor, olvidando toda vergüenza o prejuicio. El quebranto de mi corazón fue total, un río de lágrimas cubrió mi rostro, mientras la oración espontánea y fluida no dejaba de brotar por mis labios.

El Señor había escuchado esa súplica de misericordia y perdón, ya no era el rezo mecánico, ahora era el diálogo sincero y con humildad de un corazón arrepentido. Esa noche gloriosa puedo dar vivo testimonio que nací de nuevo, habiendo dejado el viejo hombre con todas sus miserias, emprendiendo un nuevo camino con una vida renovada que glorificara con sus hechos al Señor de la Gloria. Una semana después, día 24 de Enero de 1972, llegó el día tan anhelado, el bautismo en el Nombre de Jesucristo para el perdón de mis pecados. ¡Qué alivio tan triunfal!

Es a partir de estos hechos que “LA VIDA DE UN OBRERO” se torno mucho mas interesante. Puedo decir con todo mi corazón que el gozo que sentí en aquellos días, por cierto ya lejanos, me sigue acompañando, la convicción de ser salvo siempre acompañó mi experiencia cristiana. Por estas y muchas mas razones, siempre estaré dispuesto a decir, a predicar y escribir que el evangelio no es una religión. El evangelio es la vida de Jesucristo en nosotros, es una experiencia personal, no hay componendas, comedias, teatros o chow artísticos que puedan sustituir  esta obra incomparable de Jesucristo en nuestras vidas.

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LA CAMA DE CARTÓN

Para mi viaje misionero de el día 11 de Agosto de 1975, no disponía de un maletín es especial o lujoso para llevar mis pertenencias. Así que empaqué mis pocas pertenencias disponibles en el momento, unos cuantos pantalones, pocas camisas, y por supuesto, unos zapatos ya muy usados, una buena ruana, muy popular y necesaria en la región, esto por causa del frío reinante. Todo lo anterior en una “flamante caja de cartón”, atada luego con fuertes cabuyas por razones de seguridad. Al llegar al campo misionero, lo primero que debía hacer era diligenciar lo del apartamento donde fijaría mi residencia, y de ser posible lo utilizaría como lugar de predicación inicial. Genial, hice los primeros contactos, disponía de buen tiempo, pues había llegado como a las doce del día,  si había una habitación disponible, cuyo precio se ajustaba a mi presupuesto, su dueño era un señor Ocampo, este llegaría en la tarde, así que debí hacer tiempo por el parque y sus alrededores mientras el hombre llegaba. Todo esto dio lugar para despertar sospechas con la policía del pueblo, quienes muy amablemente me llevaron preso para el interrogatorio respectivo.

Fue muy interesante la charla con ellos, pues me preguntaban con insistencia a qué dedicaba mi vida, cuál era mi oficio o mi profesión. Para mí no era fácil dar la respuesta adecuada, pues hacia tres días me habían dando la noticia de mi nuevo trabajo como obrero o pastor. Desde mi niñez fui agricultor de profesión al lado de mis padres y abuelos, esa era una gran verdad y de lo cual nunca me avergoncé. Pero ahora debía decir que era predicador, que mi nuevo oficio era pastorear un rebaño. Me pidieron que les enseñara mis documentos, los cuales estaban en regla, pero también me pidieron que les mostrara mis manos. Estas estaban encayecidas y marcadas por las huellas propias de las herramientas del campo. No fue sencillo el interrogatorio, no porque hubiese algo que ocultar, sino por lo real de los elementos de juicio que saltaban a la vista. Finalmente me dejaron libre, pues no había ninguna razón para detenerme por mas tiempo, fue solo lo suficiente para hablarles del amor de Dios, preparando así el terreno, pues ese día era lunes, el día de mercado era el sábado, y como ya tenía planeado, ese día estaría presente en el parque a la 10 de la mañana para tener mi primera predicación al aire libre.

Una vez terminado este interesante incidente con las autoridades civiles del pueblo, ahora debía apresurarme para encontrarme con el dueño del apartamento. Efectivamente el hombre accedió al arriendo del lugar, me hizo los requerimientos pertinentes, le entregué el primer mes de renta, 500 pesos según lo pactado, él me entregó las llaves, y me dí prisa para darle una ligera acondicionada. Abrí mi flamante caja de cartón  y extraje mis pertenencias, buscando por lo menos algunos clavos para colgarlas en la pared. Desarmé luego la caja para que me sirviera de colchón, procedí un tiempo a la oración, pues tenía sobrados motivos para agradecer la Señor por todo lo sucedido aquel día, cubrí luego mi cuerpo con la ruana de lana que era mi fiel compañera, durmiendo con mucha placidez hasta el amanecer del día siguiente.

LA NUEVA CONGREGACIÓN

En los días siguientes debía darme a la tarea de buscar los miembros de la próxima congregación, pues según noticias de algunos hermanos que ya habían visitado la región, eran cuatro los que ya eran bautizados, ministrados a distancia por algunos predicadores que los visitaban desde la ciudad de Medellín. Ellos eran, Juan Arango, Margarita Maso, residentes en la Mata de Guadua, Vereda de Pantanillo. Inez Torres y Efraín Llanos, residentes en la vereda Chagualal. Eran distancias considerables, de ser posible viajar en chivas (camiones propios de la región acondicionados para carga y pasajeros), el viaje podía realizarse en un promedio de dos horas, si era a pie, pues no siempre estaban los recursos para el boleto, estas jornadas podía oscilar entre 8 a 10 horas aproximadamente. Sobra decir que tales viajes eran muy extenuantes, a lo cual poco a poco me fui acostumbrando, teniendo siempre renovadas fuerzas para cumplir con la sagrada misión, contando muchas veces durante tales viajes, para el desayuno, con el agua fresca de bellos manantiales, para el almuerzo, los frutos maduros y abundantes a la vera del camino. Ya en las noches, llegando a algún lugar para predicar, no faltó la sopa caliente de pollo criollo, muy abundante en la región, o también el conejo, cuyo sabor era inconfundible. Siempre hubo la provisión, aunque muy a menudo era de tendencia vegetariana.

Muy pronto continuaremos con esta historia, la cual está basada en la vida real de quien ha sido protagonista directo de lo que significa servir al Señor bajo las mas variadas circunstancias.

 

 

Acerca de nuevoamanecerglobal.

Pastor con experiencia por 40 años, dedicado a dictar conferencias en temas de familia, vida cristiana, liderazgo y teología en general. El propósito es brindar ayuda y orientación a grupos cristianos de diferentes denominaciones, como también a familias y personas particulares. La fundación Nuevo Amanecer Global se origina pensando en la necesidad de miles de personas que buscan con ansiedad la Palabra Divina, que aman la cultura de la investigación, la formación integral y el servicio integral. Nuestro lema: EDUCANDO PARA LA ETERNIDAD.
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